Romantidiotismo en san Valentín

 

No sé que pasa, pero es acercarse el 14 de Febrero y a todas nos entra como una espatarraque mental y empezamos a colgar en nuestros perfiles corazones, citas románticas, besos dibujados y ñoñerías varias que nos hacen delirar hasta extremos ciertamente demenciales.

Y que es contagioso, oye. Cada año juras por Santo Mate y Santa Lismán que no, que no vas a caer en semejante gazmoñería, y cuando te quieres dar cuenta ya has dado RT a una frase de Paulo Coelho o un like a una foto de dos enamorados paseando por la playa.
He de reconocer que a mi me cuesta un poco menos, porque en Catalunya somos más de Sant Jordi y lo tengo más fácil: simplemente traslado el romantidiotismo mental a otra fecha, y luego me explico a mi misma en un ejercicio de deconstrucción absolutamente demagógico, que no es romantidiotismo, es CULTURA, porque en mi casa el libro me lo llevo yo y a mi pareja le toca la parte menos normativa: en vez de una rosa le he llegado a regalar hasta un cactus.

¿Y por qué San Valentín? me pregunté a mi misma el otro día. ¿Porqué no representa el amor romántico, no sé, santa Danielle Steele o incluso Santa E.L. James, si me apuras?
Y me puse a googlear y he acabado con una empanada mental de la que todavía me estoy recuperando.
Resulta que por no saber, ni siquiera se sabe a que santo exacto se festeja en el día de los enamorados. Hay 3 candidatos, cada cual más surrealista. Un médico romano que casaba personas después de hacerse cura y se ve que eso molestaba a los emperadores y en justo castigo lo decapitaron, y dos obispos de los que prácticamente sólo se sabe dónde están enterrados.
Lo de la fecha ya es menos complicado. Los cristianos se apropiaron de una fiesta romana( bueno,realmente se apropiaron de todas, lo único que hicieron fué cambiarles el nombre) que era mucho más divertida que la de ahora: las lupercalia.
Eso si que era una fiesta.Imaginaos que hasta era probable quedarse embarazada

¿Veis?,eso ya me cuadra más con una fiesta al amor…estilo E.L.James, no como las fiestas católicas, apostólicas y romanas, que como mucho una da un regalo…y acaba en escenas típicas de una novela de E.L.James.

Cuando tienes 15 años (más o menos) tu ideal vital es encontrar a tu media naranja. Según vas creciendo las expectativas cambian. Pasan a ser media mandarina, medio pomelo, media uva…hasta que te das cuenta de que lo mejor es hacerte una macedonia y que le den tila al príncipe azul.

Que esa es otra,el prícipe azul.
Miras ahora a ese ser que a los 16 años te tenía loca perdía, después de varios años de no saber de él, y te das cuenta de que no ha cambiado en nada. Esos tics, esos gestos, esa media sonrisa que le dejaba al aire un diente mellado…No ha cambiado nada, es exactamente igual de gilipollas. Lo que te da una idea de lo gilipollas que ERAS tú.
¿Cómo podía ponerte ese personaje?. Pues porque se daba un aire a el rubio de los Pecos,pero en moreno, con los ojos marrones en vez de azules, y con voz de cazalla en vez de soprano. Por todo lo demás era clavado.

¡¡¡Y lo sigue siendo!!!

Claro que la culpa no era tuya.Era elegir al rubio de Los Pecos o a Leif Garret, y como yo de aquella no hablaba inglés, pues no sabía lo que me estaba diciendo aquel melenudo bronceado. Porque yo era muy intelectual y me quedaba con las letras de las canciones…eran taaaaaaan románticas:

“Me enterado en el parque que te has casado con él, pero quiero decirte que siempre te querré…
En mi vida sólo quedan esperanzas, en mis sueños mi ilusión siempre eres tú…
Sólo vivo esperando tu regreso, con tu marcha te llevaste mi corazón…
En mi vida sólo quedan esperanzas, en mis sueños mi ilusión siempre eres tú…
Sólo vivo esperando tu regreso, con tu marcha te llevaste mi corazón…
Lalalala, lalalala….”

¿Se puede decir más en menos?. De esa letra a la ecuación de E=mc2 va un paso.
O medio,si me apuras.

Así que, volviendo al tema de San Valentín este año me he propuesto a mi misma no hacer likes ni RT a nada que se parezca remotamente al romanticismo. Y la mejor manera será apagar el ordenador.
Y el móvil.
Y el portátil de mi hija pequeña.
Y su móvil.
Y no quedar con nadie que tenga nada de lo anteriormente expuesto…

 

 

 

Autora: Carmen Teatro

Imagen: Ana Peaguda

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