Mi amigo Lolo es un putero

 

 

Mi amigo Lolo es un putero

Sí , sí, como lo leen: mi amigo Manolo, Lolo para los amigos, es putero.

Jamás podría imaginarlo, porque todas sabemos que no todos los hombres se van de putas, mucho menos los amigos que asienten con la cabeza cuando les sueltas un rollo feminista y le dan a me gusta a las publicaciones de Facebook . Siendo así, ¿ Cómo iba a imaginarme que era putero?. Llamadme ingenua, pero juro por el perejil del San Pacracio que mi madre tiene en la mesita de noche, que no esperaba eso de Manolo.

Estábamos allí, viendo el Plasencia- Cacereño, en un ambiente distendido, las banderas verdinegras del frente cacereño envolvía nuestras solemnes almas en un halo de sensibilidad colectiva, el calor humano bajo temperaturas bajo cero y los cánticos pegadizos nos unían, hacía querernos. Nuestra cuadrilla compuesta por ocho miembros se sentían más cercanos que nunca. “ Oe, oa, hemos venido a emborracharnos, y el resultado nos da igual “, se cantaba.

Miraba a Lolo; estaba más guapo que nunca , con aquellos vaqueros desgastados, la camiseta del equipo y la bufanda atada a la testa. Le oía gritar, exhalar cada gemido como si fuera el último, a punto de desgañitarse… ¡me parecía tan varonil! ¡ Viva la madre que te parió, Lolo! , ( saludos, Doña Juana).

El cacereño empata 2-2 , en tablas que se dice, y para celebrarlo decidimos ir a tomar una cervezas a un garito, que un empate fuera de casa no es moco de pavo. Comentábamos los fuera de juegos mal señalados, el piscinazo de un defensa que era más falso que el mito del hombre que nunca ve porno, brindamos por la madre del arbitro y nos volvimos a abrazar. ¡ Por nosotros!. De repente salta el Lolo que nos vamos de putas

-¿ Que nos vamos de putas?

-Tú no, mujer, nosotros jajajaja,¡ para celebrarlo!…

¿Como no había caído en la cuenta que tras un momento de gloria deportiva de tal calibre había que irse de putas?. Los camaradas se carcajeaban jocosamente , ya con las mejillas sonrosadas, se daban golpecitos en la espalda y lanzaban el mondadientes de los boquerones en vinagre al suelo porque ya nada importaba , nos íbamos de putas y lo demás no la suda.
A mí el Lolo ya no me ponía nada, con esos pantalones más gastados que el Pronto de la peluquería de mi barrio, con esa bufanda que de milagro consiguió atarse en ese pedazo alambique que tenía por cabeza, por no hablar del aceite que le escurría por esa camiseta cuando engullía  aquellos pobres boquerones.

Pero Lolo, ¿qué hay de todas las conversaciones de madrugada que hemos tenido sobre el patriarcado por WhatsApp?, ¿ Qué hay de Marx y Stalin y sus obras? ,¿ Qué hay de las canciones de Estopa que me mandabas por la mañana?.
Tu madre es una santa, Lolo, una santa.

Menos mal que esta noche tengo cena con mis compañeros del Buffet tras el partido del Real Madrid en ese restaurante donde nadie va de putas.

 

Autora Aliza Díaz

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